martes, agosto 22, 2006

 

Mis colegas

Estos son los amigos que he ido haciendo:





























sábado, agosto 19, 2006

 

Mi primera aventura

Estaba echando una siesta en la barriga de mamá. Se estaba cómodo, calentito, la sensación era parecida a la que sientes si te metes debajo del agua y te dejas llevar... A pesar de estar tan cómodo allí metido, me picó la curiosidad, empecé a bracear y patalear un poco y vi como se abría un pequeño agujerito...

Empecé a notar que se alteraba todo lo de fuera, que la gente hablaba y decía cosas, pero no conseguía entenderlas. Todavía no controlaba mucho el idioma. Pero sí empecé a ver como unos colores raros que no había visto nunca... Era el fondo del WC de mis padres. El agujerito se cerró y todo empezó a moverse más rápido que nunca, oí el ruido del motor del buga de mis padres, supuse que iríamos al hospital, pensaréis que cómo sabía que íbamos al hospital si aún no había nacido. Estaba claro, ya había ido muchas veces a salir en ecografías, el médico pasaba un aparatejo y yo sonreía, siempre es importante dar un buena primera impresión.

Aquí me teneis con la mejor de mis sonrisas

Así que yo proseguí curioseando por aquel agujerito que se iba abriendo a mi paso..., ya veía otro tipo de luces, cada vez más fuertes. Me di cuenta de que ya no había vuelta atrás, yo seguía abriéndome paso con las manos y sacando la cabeza como podía, iba empujando con fuerza...

Después de todo el esfuerzo realizado salí ensangrentado y veía una cosa larga que me colgaba, era el cordón umbilical (mal pensados) que me unía a Silvia, vino un señor alto y lo cortó, menos mal que no se equivocó de cosa colgante, para algo era mi papá. Me cogió otro señor y me dió una torta en el culo, y eso que no lo conocía, ¿qué hacía aquel hombre pegándome? ¿Qué le había hecho yo, si acababa de nacer? Ahí entendí lo cruel que es la vida y los palos que te da a veces. Así que lloré y se quedó tranquilo, hasta que no me vió berrear no paró, qué sádico el tío.

No me llevaron a la incubadora ni nada, pesaba 3 kilos y pico y estaba muy bien. Así que me llevaron a la habitación donde chafardeaba todo lo que aparecía por allí. Todo el mundo me miraba y decía: "Ayyyy, que niño más monooooo" Y esas cosas. La gente no era muy original, además hacían ruidos raros como para hacerme reir.

Gracias mamá y papá por mi primera aventura...


Este soy yo descansando después de semejante viaje.

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